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El PCB: Citas de papas y autoridades eclesiásticas sobre la cuestión del papa hereje

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El papa Pablo IV en Cum ex apostolatus officio, el papa Inocencio III y los teólogos enseñan que un papa herético es depuesto por Dios.

El obispo Schneider enseña lo contrario, a saber, que aunque el papa predique cualquier herejía, la Iglesia no puede deponerlo, porque él recibe su autoridad directamente de Dios. Pero según la bula dogmática, tal papa herético es depuesto por Dios. Esto se evidencia en las palabras de la Sagrada Escritura: «Si alguno predica otro evangelio, ¡sea anatema!» (Ga 1, 8-9).

Cita del papa Inocencio III (1198): «El papa no debe jactarse de su poder, ni gloriarse temerariamente de su eminencia u honor, porque cuanto menos lo juzguen los hombres más lo juzgará Dios. Menos aún puede presumir el romano pontífice, porque puede ser condenado por los hombres, o más bien, puede demostrarse que ya ha sido condenado, si manifiestamente “pierde su sabor” debido a la herejía, porque el que no cree ya ha sido condenado. En tal caso, debería decirse de él: “Si la sal pierde su sabor, no sirve más para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres”».

En su declaración, Inocencio III subraya que si el papa cae en herejía, es culpable de violar las verdades de la fe que aseguran la salvación. Se le aplica la Palabra de Dios: «El que no cree, ya ha sido condenado». La herejía niega las verdades de fe y moral y es la causa de la desconfianza en estas verdades que nos revela la Palabra de Dios. El papa Inocencio III, para el caso de un papa herético, se refiere al enunciado de Cristo sobre la sal que pierde su esencia, su salinidad, y por tanto es echada fuera y pisoteada por los hombres. En otras palabras, el papa hereje traiciona la esencia del papado, que es proteger las verdades de la fe y la moral, y al promover la herejía hace exactamente lo contrario. Por lo tanto, no puede desempeñar el oficio pastoral de Cristo. A causa de la herejía, ha dejado de ser el pastor de Cristo.

San Antonio (1459): «En el caso en que el papa se convirtiera en hereje, se encontraría, solo por ese solo hecho y sin ninguna otra sentencia, separado de la Iglesia. Una cabeza separada de un cuerpo no puede ser cabeza de la misma entidad de la que fue cortada». 

San Antonio enfatiza también que un hereje se excluye a sí mismo de la Iglesia, es decir, queda fuera del Cuerpo Místico de Cristo y, por consiguiente, no puede ser su cabeza.

San Francisco de Sales (1622): «Cuando el papa es explícitamente un hereje, pierde ipso facto su dignidad y está fuera de la Iglesia…».

¿Qué significa que sea explícitamente un hereje? Significa que sus herejías no son ocultas, sino públicas. Tal hereje se ve ipso facto privado de su dignidad, incluso sin un juicio eclesiástico, porque como hereje no es miembro del cuerpo de Cristo. En cuanto a Jorge Bergoglio, esta declaración también confirma que no es papa, pese a que sigue ocupando el cargo. La solución a esta situación es que los obispos y sus diócesis se separen de él. Si no se separan, los destituirá de sus cargos, nombrará en sus lugares a miembros de su secta herética y fácilmente convertirá a toda la Iglesia en una anti-Iglesia de la Nueva Era. Todo esto mediante una falsa obediencia que, además, instaura un antievangelio sodomita e idólatra para todos, para todos…, no obstante, este antievangelio también atrae el anatema de Dios sobre todo aquel que en la falsa obediencia de la papolatría traiciona a Cristo y el camino de salvación.

Ius Canonicum de Wernz y Vidal (1943): «A través de la herejía notoria y abiertamente divulgada, el romano pontífice, en caso de caer en la herejía, por ese mismo hecho (ipso facto) y aún antes de cualquier sentencia declarativa de la Iglesia, queda privado de su potestad de jurisdicción».

Los canonistas Wernz y Vidal repiten una verdad sostenida por los Doctores de la Iglesia, que persigue el objetivo de proteger las verdades de la revelación divina —que nos han sido dadas para redención— contra un hombre que es hereje y ha usurpado el papado. Las herejías contradicen las enseñanzas de Cristo. Quien ocupa el oficio de Cristo de proteger la fe no puede abusar del oficio para destruir las verdades de la fe y la moral. Si lo hace, por ese mismo hecho (ipso facto) queda excomulgado de la Iglesia y deja de ser papa. Si no fuera expulsado, el resultado sería como se ve ahora con el pseudopapa Francisco y la herejía de la papolatría. La gente cree las tonterías más gordas, que van contra la razón, contra la fe, contra la Sagrada Escritura, contra toda la Tradición, contra los Santos Padres y contra la conciencia, y se le afirma que un papa hereje no debe ser depuesto a cualquier precio.

Se dice que hay que obedecer a un hereje y aceptar sus enseñanzas heréticas y así seguirlo en falsa obediencia —que no es sino desobediencia a Dios— a la perdición eterna. A tal absurdo conduce en la actualidad la herejía de la papolatría. Resulta, pues, muy oportuno recordar las verdades de los Padres y de los canonistas católicos ortodoxos y actuar coherentemente de acuerdo con ellas. Bergoglio no se hará a un lado voluntariamente; por lo tanto cada obispo católico ortodoxo con su diócesis y cada sacerdote con su parroquia deben separarse de él, ¡de lo contrario participan en la rebelión contra Dios! Se les obliga a que blasfemen contra Cristo y reciban la doctrina satánica, y, además, a que, siguiendo el ejemplo de Bergoglio, tomen como norma su entrega a Satanás y acepten antileyes sodomitas y LGTBQ en lugar de la ley divina. Cualquiera que no se someta totalmente a Bergoglio no podrá ostentar ningún cargo en la Iglesia dominada por este pseudopapa y su secta.

Udalricus Beste, Introductio in Codicem (1946): «No pocos canonistas enseñan que, además de la muerte y la renuncia, el oficio primacial también se puede perder al caer en cierta locura, que legalmente equivale a la muerte, así como al incurrir en herejía manifiesta y notoria. En este último caso, un papa automáticamente perdería su poder, y esto ciertamente sin que se emitiera ninguna sentencia, ya que la primera sede (es decir, la sede de Pedro) no es juzgada por nadie. … La razón es que, al caer en la herejía, el papa deja de ser miembro de la Iglesia. El que no es miembro de una sociedad, obviamente no puede ser su cabeza».

La locura se menciona como equivalente a la muerte. La herejía notoria tiene el mismo efecto que la locura, es decir, legalmente equivale a la muerte. En este caso, el papa pierde automáticamente su poder sin que se emita sentencia alguna. Esto se aplica plenamente al caso del archihereje Jorge Bergoglio, quien a pesar de todo continúa ocupando el papado y no renunciará voluntariamente. ¿Por qué? Porque la herejía de la papolatría ha invadido la Iglesia católica. Por eso el pseudopapa puede burlarse de las Escrituras, la Tradición, los Padres de la Iglesia y el derecho canónico.

Ha asegurado su poder con una secta afín que lo apoya y que, por añadidura, seguirá ocupando el oficio papal incluso después de su muerte. Nunca ha habido un caso tan escandaloso en la historia de la Iglesia. ¿Quién tiene la culpa? Los que, pese a todas sus herejías, no se han separado de él, y los que respetan su rebelión contra Dios y se dejan destituir por él cediendo el cargo a los miembros de su secta. El objetivo de su secta es convertir a toda la Iglesia en una anti-Iglesia de la Nueva Era, mediante el abuso del poder papal.

Matthaeus Conte a Coronata, Institutiones Iuris Canonici (1950): «Quien profesa abiertamente la herejía se coloca a sí mismo fuera de la Iglesia, y no es probable que Cristo conserve el primado de su Iglesia en alguien tan indigno. Por tanto, si el romano pontífice llegara a profesar la herejía, antes de cualquier sentencia condenatoria perdería su autoridad».

¿Cómo puede el papa profesar herejía? Por declaraciones verbales o escritas, gestos, hechos o actividades prácticas mediante las cuales promueva la herejía. Todo esto vale para Jorge Bergoglio. De ello se deduce que ya ha perdido su autoridad antes de cualquier sentencia condenatoria, por lo que no es un papa legítimo. San Alfonso de Ligorio confirma este hecho diciendo: «Si Dios permitiese que un papa llegara a ser un hereje notorio y contumaz, por ese hecho dejaría de ser papa y la silla apostólica quedaría vacante (sede vacante)».

Aferrarse a un papa ilegítimo y no querer separarse de él es fruto de la herejía de la papolatría. La persona en cuestión, ya sea obispo, sacerdote o simple creyente, traiciona a Cristo y pierde la esperanza de la salvación eterna.

Los fieles se desorientan cuando oyen en cada misa: «En comunión con nuestro papa Francisco». Se trata, literalmente, de invocar una maldición. Esto se manifiesta luego en ceguera espiritual. Además, se está explotando la santa misa para hacer propaganda del archihereje Bergoglio como si fuera un papa legítimo. ¿Por qué ocurre? Porque los sacerdotes y obispos están atenazados por el miedo. Algunos temen ser despedidos, otros tienen miedo farisaico de perder su imagen católica y de ser vilipendiados como «cismáticos». Tal actitud es un engaño trágico. ¿Por qué no tienen el temor por la salvación de sus almas y las almas que les han sido confiadas? Si Bergoglio va a echar a un obispo de la diócesis, el obispo no debe irse a cualquier precio, aunque le cueste la vida. Esta es la única manera de salvar la diócesis de los lobos rapaces de la secta de Bergoglio. Debe mantenerse firme como buen pastor, a ejemplo de Cristo, que da la vida por sus ovejas. Es hora de desprenderse del falso miedo y prepararse para pasar a las catacumbas de la clandestinidad. Pero ¡nada de abandonar voluntariamente las posiciones!

Que al menos diez sacerdotes de una diócesis acuerden no mencionar el nombre del hereje Francisco en la misa. Si el obispo los suspende, que no se vayan. La virtud heroica hoy es la santa desobediencia. Esta santa desobediencia al archihereje la debe mostrar cada sacerdote y obispo. De lo contrario, o se convertirán en traidores a Cristo o el pseudopapa los destituirá. Bergoglio no se apartará ni un ápice de su camino de rebelión contra Dios. ¿Él no tiene miedo de matar almas y vosotros tenéis miedo de salvarlas? Jesús dice: «Nadie tiene mayor amor que éste: que uno dé su vida por sus amigos (y por los de Cristo)». Un obispo valiente permanecerá en su diócesis y no se someterá a un hereje. ¡Este proceso de separación radical del mayor enemigo de Cristo y de su anti-Iglesia debe comenzar de una vez! En caso contrario, toda la Iglesia se irá convirtiendo paulatinamente en una sinagoga de Satanás. La culpa de esto recaería sobre vosotros, obispos y sacerdotes cobardes, que ahogáis vuestras conciencias con la herejía de la papolatría.

 

+ Elías

Patriarca del Patriarcado católico bizantino

+ Metodio OSBMr                 + Timoteo OSBMr

obispos secretarios

 

1 de diciembre de 2023

 

Descargar: El PCB: Citas de papas y autoridades eclesiásticas sobre la cuestión del papa hereje (01-12-2023)

 

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