Un ataque bárbaro contra los monasterios de los padres Basilianos y hermanas contemplativas en Bryukhovychi, Ucrania. I
El 22 de junio de 2015, temprano en la mañana, un acto criminal fue cometido a petición del clero apóstata de la Iglesia greco-católica ucraniana (IGCU). El evento tuvo lugar simultáneamente en la capilla de la Iglesia ortodoxa greco-católica ucraniana (IOGCU), la calle Sosnova, Bryukhovychi, y en el monasterio de las hermanas contemplativas en la calle Shkilna, Bryukhovychi.
A las 6 a.m., los asaltantes en máscaras y uniformes de la policía irrumpieron en los edificios con barras de hierro y hachas.
Sacaron por la fuerza a cuatro obispos y un sacerdote de la IOGCU ―ciudadanos de la República Checa y Eslovaca― del monasterio Basiliano en la calle Sosnova, los llevaron al departamento de SBU (Servicio de Seguridad de Ucrania) en Lvov y no permitieron a los abogados incorporarse al caso. Tres de ellos fueron pronto deportados de Ucrania ilegalmente. Los otros dos fueron sometidos a un juicio absurdo con los testimonios de testigos falsos y también deportados de Ucrania el 25 de junio de 2015.
Al mismo tiempo en que fue atacado el monasterio Basiliano, un grupo de criminales armados con uniformes militares y policiales con porras, pistolas e incluso ametralladoras (entre ellos también eran monjes de la IGCU disfrazados) invadieron el territorio privado e irrumpieron en el monasterio contemplativo de San Elías Profeta. Había cerca de 200 de ellos en conjunto ―3 autobuses y varios automóviles privados―.
Irrumpieron en el monasterio de una manera brutal, rompiendo la puerta delantera y trasera. Ninguno de ellos se identificó o mostró un documento oficial ―la decisión del tribunal―. Tampoco explicaron las razones de la incursión ilegal en un edificio privado. Ignoraron la solicitud de las Hermanas que mostrasen sus documentos, y empujaron a las Hermanas fuera o les cogieron por las manos y los pies y les llevaron fuera del monasterio. Incluso llevaron algunas hermanas fuera con el arma apuntada a la espalda. Algunas de las hermanas sufrieron daños físicos. Algunas fueron arrastradas fuera descalzas. Cuando la madre superiora trató de defender a las Hermanas, los agresores le golpearon dos veces en la cabeza.
Este ataque bárbaro planeado de antemano duró seis horas: desde las 6:15 a.m. hasta las 12:00.
Bajo el pretexto de registrar la casa, los criminales en las máscaras ponieron al monasterio patas arriba y profanaron la capilla donde el Santísimo Sacramento fue reservado en el sagrario. Tiraron todas las cosas de los armarios, derramaron todo, robaron los pasaportes, tecnología (ordenadores portátiles, cámaras, teléfonos móviles, estabilizadores de corriente) e incluso algunos alimentos.
Cuando las hermanas trataron de hacer una grabación de vídeo de este vandalismo, los agresores destruyeron la cámara y robaron los casetes de vídeo. De este modo, destruyeron la evidencia de su acción ilegal por la que violaron todos los derechos humanos.
Los atacantes no mostraron ningún documento ya sea al principio o al final. Entonces, ¿quiénes eran? Cuando las hermanas se dirigieron a la Embajada de Eslovaquia, los empleados dijeron que habían llamado a la policía ucraniana que les informó que fue una acción planificada de antemano, con la participación de las autoridades de inmigración y del Servicio de Seguridad de Ucrania. Sin embargo, es sorprendente que la mayoría de los asaltantes estaban en máscaras. Simplemente, fue una acción terrorista, un ataque brutal contra un convento de monjas. Fue un acto ilegal que viola todos los derechos humanos, así como los derechos morales de los ciudadanos de las Repúblicas Checa y Eslovaca que residen en Ucrania. ¡Es realmente espantoso! ¡Es un escándalo internacional!
Por lo tanto, hacemos un llamamiento a los ciudadanos honestos para responder adecuadamente a ese tratamiento brutal y la violación de los derechos de los ciudadanos de las Repúblicas Checa y Eslovaca en el territorio de Ucrania. Ucrania está obligada a respetar los derechos contenidos en la Carta Internacional de Derechos Humanos.
