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El PCB: Bula dogmática Cum ex apostolatus officio y su aplicación actual

Este video se puede ver también aquí: https://rumble.com/v42wyqe-bula-dogmtica.html   
https://ugetube.com/watch/4qIX6W1AuNCpQIk    https://youtu.be/mTQQM91zfRk  
https://cos.tv/videos/play/49492690564060160   
https://www.bitchute.com/video/zSXKQXQXzuBU/   

La bula dogmática Cum ex apostolatus officio establece: «Si en algún tiempo aconteciese que un obispo,… o un cardenal, o electo pontífice romano que antes de su promoción al cardenalato o asunción al pontificado, se hubiese desviado de la fe católica, o hubiese caído en herejía, la promoción o la asunción, incluso si ésta hubiera ocurrido con el acuerdo unánime de todos los cardenales, es nula, inválida y sin ningún efecto».

Al final de su bula, Pablo IV declara: «Por lo tanto, a hombre alguno sea lícito infringir esta página de decretos o por temeraria osadía contradecirlos. Pero si alguien pretendiese intentarlo, sepa que habrá de incurrir en la indignación de Dios Omnipotente y en la de sus santos apóstoles Pedro y Pablo» (1559).

¿Se aplica esta bula dogmática al caso de Bergoglio como hereje manifiesto?

El hecho es que las herejías de Bergoglio alcanzaron su apogeo después de su entrega a Satanás en Canadá (2022) y después del Sínodo de octubre. Bergoglio abusó flagrantemente del papado para introducir la llamada bendición de las uniones sodomitas. Esto es rebelión y el crimen más grave contra Dios Creador y el orden de la creación establecido por Él. Con estos crímenes gravísimos contra el primer y sexto mandamiento del Decálogo, y también contra las enseñanzas del Evangelio de Cristo, Bergoglio se ha excomulgado de la Iglesia como archihereje. Ocupa ilegalmente el papado utilizándolo en contra de su propósito.

¿Cuándo Bergoglio, durante su papado, cometió por primera vez la herejía pública de promover la sodomía? Fue a su regreso de Río de Janeiro en 2013. La autoridad suprema de la Iglesia debe proteger la doctrina de la fe y la moral, es decir, debe llamar al pecado por su nombre y condenarlo como un obstáculo para la salvación. Al mismo tiempo, está obligada a señalar al Salvador que tomó sobre sí los pecados del mundo. Si no lo hace y, por el contrario, hasta legaliza el pecado, abusa de la máxima autoridad para propagar masivamente la infección mortal que conlleva la oscuridad espiritual y muerte eterna.

La intención de Bergoglio de impulsar la legalización de la homosexualidad mediante el abuso del cargo papal continuó durante toda la década. Lavó y besó los pies a un transexual, promovió el matrimonio de sodomitas en la película «Francesco» y, además, abogó por su supuesto «derecho» a la adopción de niños, aunque sabe muy bien que muchos sodomitas son también pedófilos. En el Sínodo sobre la juventud (2018), intentó introducir la terminología LGTB en los documentos eclesiásticos, y en Estados Unidos prohibió las investigaciones sobre escándalos homosexuales en la Iglesia, argumentando que esto se abordaría globalmente en la reunión de obispos en Roma. No se abordó nada al respecto; por el contrario, él programó la introducción del llamado acompañamiento de las personas homosexuales. En realidad, esto significa que no se les debe decir que la homosexualidad es un pecado y no se les debe inducir al arrepentimiento mediante el cual puedan liberarse de este pecado. Se burló así de los esfuerzos de los obispos estadounidenses.

Bergoglio invita al Vaticano a notorios prelados homosexuales y les confiere los más altos cargos de la Iglesia. Cuando el arzobispo Viganò le llamó a renunciar junto con su red homosexual, se rió descaradamente de él y lo denigró de manera grosera y falsa tachándolo de «acusador de los hermanos». De hecho, Bergoglio solo invita a homosexuales, transexuales y masones al Vaticano a audiencias privadas. Al hacerlo, muestra su unidad ideológica con la Agenda LGTBQ 2030.

Todo el llamado camino sinodal estuvo disfrazado durante dos años y medio. De hecho, desde el principio se trató de una promoción encubierta de la ideología del homosexualismo, es decir, en esencia, de la abolición de los principios morales y las leyes de Dios. El pseudopapa descarta así la necesidad del arrepentimiento y del sacrificio redentor de Cristo por nuestros pecados. Sustituye el camino de la salvación por el camino ancho que lleva a la perdición. El Sínodo de octubre a puerta cerrada, como testificó el cardenal Müller, tenía como objetivo principal la legalización eclesiástica de la homosexualidad junto con la así llamada bendición de estas uniones pecaminosas.

Ya el año pasado, Bergoglio inició subrepticiamente la herejía práctica de la legalización de la sodomía aparejada con la llamada bendición de las parejas homosexuales y queer a través de las Conferencias Episcopales de Alemania y Bélgica. En enero de 2023, Bergoglio informó a los medios de comunicación mundiales que los obispos debían someterse a una conversión para acoger a las personas LGTBQ. Por tanto, resulta obvio que Bergoglio no cometió un error aislado, ni fue un simple error teológico o una mera herejía material. Ha estado haciendo todo esto deliberadamente y de acuerdo con un plan preconcebido, y no va a dar marcha atrás. Esta intención suya a largo plazo demuestra que ya era hereje antes de la elección papal, y que asumió el papado con la aspiración a destruir sistemáticamente las leyes de Dios y legalizar la sodomía.

Hay hechos del pasado que prueban que Bergoglio, cuando todavía era obispo y cardenal de Buenos Aires, abusó de su autoridad eclesiástica para impulsar la legalización estatal de la sodomía. Así lo demuestra su correspondencia notoria con destacados políticos, así como sus esfuerzos activos para liberar de prisión a los delincuentes condenados por sodomía y pedofilia. A él se le aplica la declaración de la bula dogmática Cum ex apostolatus officio de Pablo IV, que dice que su elección al pontificado fue nula, inválida y sin ningún efecto.

La situación con Bergoglio puede compararse a la con un criminal que cometió varios asesinatos pero que no fue detenido en el acto e identificado. Cuando finalmente lo pillaron infraganti después de diez años de sus fechorías, solo entonces fue posible llevar a cabo una investigación retrospectiva de sus crímenes. Se investigaron adicionalmente los delitos ocultos del pasado, hasta el primero, que demostró que ya en ese entonces era un criminal y merecía un castigo justo.

Jorge Bergoglio es un caso similar. Solo ahora es posible sacar a luz retrospectivamente los hechos y, basándose en ellos, determinar la invalidez de sus ascensos o promociones en la Iglesia, teniendo en cuenta el hecho de que era un hereje.

En cuanto a la invalidez de la aceptación del papado, el arzobispo Viganò lo expresa sucintamente: «… en la práctica, una serie ininterrumpida y coherente de actos (de Bergoglio) claramente contrarios al propósito por el cual existe el papado demuestra … la determinación de utilizar la autoridad papal y el poder que de ella se deriva con fines subversivos; esto socava la autoridad misma … porque revela la mens rea de Bergoglio y su incompatibilidad con la función que desempeña. … Bergoglio pretendía utilizar —y utiliza todavía— el papado para destruir a la Iglesia y hacer perecer a las almas».

Podemos añadir que incluso la simple lógica demuestra que si alguien actúa continuamente desde su ascenso al cargo en contra de la finalidad  del cargo, está claro que ha usurpado el cargo con la finalidad contraria. Bergoglio tenía la intención, incluso antes de la elección papal, de abusar del papado para destruir la Iglesia y, por lo tanto, la elección papal es nula, inválida y sin ningún efecto según la bula.

La tragedia es que, aunque se ha revelado y expresado esta verdad, muchos obispos siguen considerando a Jorge Bergoglio un papa legítimo. Se someten a él a pesar de que busca abiertamente la autodestrucción de la Iglesia y su transformación en una anti-Iglesia de la Nueva Era. En esta situación, todo obispo está obligado, mientras aún hay tiempo, a separarse a sí mismo y a su diócesis de la falsa sumisión a Bergoglio y su secta. Si Bergoglio intenta destituirlo, como ocurrió con el obispo Strickland, entonces no solo no puede, sino que no debe obedecer. Las órdenes de Bergoglio son nulas, inválidas y sin ningún efecto.

 

+ Elías

Patriarca del Patriarcado católico bizantino

+ Metodio OSBMr                 + Timoteo OSBMr

obispos secretarios

 

26 de noviembre de 2023

 

Descargar: El PCB: Bula dogmática Cum ex apostolatus officio y su aplicación actual (26-11-2023)

 

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